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BIOGRAFÍA:
Nació en Madrid, en 1562, de padres humildes (su padre fue bordador ).
Estudió en Madrid y Alcalá.
Fue lo que se llama un niño precoz, pues cuentan que de pequeño tenía gran facilidad para versificar, lo que sus amigotes apreciaban hasta el extremo de que le cambiaban versos por juguetes.
A los doce años había ya pasado los cursos de Humanidades, en los que había brillado; y a la vez, como de padres de buena alcurnia, tenia la más mundana educación y conocía a maravilla la danza, la música y la esgrima.
Pero su suerte cambió presto, pues a los pocos años se vio huérfano v sin protección ni amparo, por lo que se acogió a la hospitalidad que le daba la casa de don Jerónimo Manrique, obispo de Ávila, y aun después trabajó en casa del duque de Alba, a quien sirvió de secretario durante algún tiempo.
Fue soldado, secretario de algunos diplomáticos y, finalmente, sacerdote.
Dos veces contrajo matrimonio, y dos veces enviudó, por lo cual, al ocurrir este último triste suceso, tomó hábitos religiosos y se inscribió en la Congregación de sacerdotes naturales de Madrid.
Hasta aquel entonces su vida había sido algo accidentada, pues vivía de lo que le daban sus comedias y otros escritos; con el estado eclesiástico, otras rentas venían a sumarse a las que le producían sus obras, y pudo llevar una vida sosegada y tranquila, en la cual podía producir mejor. Entonces fue cuando comenzó a gozar de la popularidad que sólo con la muerte había de acabarse, y que es la mayor que en los anales de la literatura universal se registra. Creo que ni la adoración de que Victor Hugo gozó pueda compararse a la de Fray Lope Félix de la Vega Carpio, que llegó hasta el punto de que se tenía por especial favor del cielo sus prodigiosas dotes, la facilidad asombrosa con que producía, y se le tenía por santo: por lo cual cuando iba por las calles era objeto de toda suerte de manifestaciones de respeto y simpatía, y como preciosa reliquia se le pedía un pedazo de su sotana. Sólo para verle venía mucha gente a Madrid, y el mejor elogio que de algo se podía hacer, era decir que era como de Lope.
El mismo papa, que a la sazón era Urbano VIII, hubo de escribirle una carta de su puño y letra, en la cual le confería el grado de doctor en Teología y le concedía el hábito de la orden de san Juan, en agradecimiento del poema La Corona Trágica, que le había enviado con sentida dedicatoria.
Lope de Vega murió en 1635, a los 73 años de edad, y sus funerales fueron celebrados con inaudito boato, a costa del duque de Sesa, que fue su heredero.
OBRAS:
En cuanto a la vida y producción literaria, fue ciertamente un fenómeno de productividad. Escribió en todos los géneros literarios: novelas, dramas y poesía, tanto lírica como dramática. de corte tradicional, o arte menor, y al estilo italianizante renacentista.
Escribió 420 comedias, todos en verso, que renovaron el teatro.
Obras más importantes: la Dorotea, El acero de Madrid, La dama boba, El castigo sin venganza,El caballero de Olmedo.
LA DOROTEA
Se publicó en 1632. Tiene gran contenido biográfico. La Dorotea significa “acción en prosa”, es una obra de contenido dramático pero no representable. Está dividida en cinco actos y vuelve al amor por Elena Osorio. La trama está basada en La Celestina. En esta obra se ve recreada alguna situación del mismo Lope.
El argumento es el siguiente: Dorotea, hermosa mujer, fina, culta, coqueta (Elena Osorio), está casada, y el marido está en Lima. Decide romper las relaciones amorosa que sostiene con un joven poeta, impulsivo, flaco de bolsa, pero muy enamorado de Dorotea. Este poeta se llama Fernando (Lope de Vega). La madre de Dorotea, Teodora (Inés Osorio), influye mucho en esta determinación, ansiosa de tener para su hija un amante más productivo. Este lo encuentra en el rico indiano Don Bela (Don Francisco Perrenot de Granvela, sobrino del cardenal de dicho nombre). Gerarda (la reencarnación lopesca de Celestina) es la encargada de todo el tejemaneje que tales tercerías y oscuras intenciones suponen. Fernando, el brillante y pobre galán, quiere huir de Madrid para, poniendo tierra por medio, olvidar a Dorotea. Pero no tiene dinero: lo consigue engatusando a Marfisa, su antigua y engañada amante, que en el fondo aún le ama, y hasta querría volver a ser engañada por él. Marfisa le proporciona unas joyas. Fernando pasa una temporada en Sevilla, sin lograr el olvido que pensaba alcanzar así. Tampoco Dorotea logra olvidar a Fernando, y hasta intenta, sin éxito, suicidarse, al saber la fuga del joven. Don Fernando regresa a Madrid, ronda la casa de Dorotea, y en una pelea nocturna hiere a don Bela. Una mañana, paseando por el Prado, Fernando se encuentra con Dorotea, embozada, y le cuenta su pasión amorosa. Dorotea se descubre, y los amantes, gozosos, reanudan sus relaciones. Marfisa censura a Fernando su conducta con ella, y Fernando, ya satisfecho porque Dorotea haya dejado sus tratos con el indiano Don Bela, se inclina de nuevo por Marfisa, aparte de recibir de manos de Dorotea parte del dinero que ésta ha sacado a Don Bela con sus caprichos y favores. Por fin, abandona definitivamente a Dorotea. Don Bela muere de forma violenta, y Dorotea, arrepentida, decide retirarse a un convento. Gerarda, que iba a buscar un jarro de agua, cae por la escalera y se mata.